El Profesor Lumbreras

Pedestal Muñevo

Pedestal Muñevo

Algo llama tu atención en la Carpa Principal. Decides volver a entrar impulsado por la curiosidad. Al entrar todo se vuelve de color sepia y nostálgico, y como es habitual, un pedestal en el centro con la misma tonalidad más un toque verde.

Poco a poco, la luz se va apagando hasta sólo quedar el foco que ilumina el pedestal y Psycodelia comienza a hablar desde algún punto del lugar.

– Todo juguete tiene una historia que contar, desde las vidas que han podido interpretar hasta como el dueño lo ha olvidado ya.

Al fondo de la carpa se enciende otro foco y aparece Psycodelia cabizbajo, flotando en el aire. Levitando se acerca al pedestal y continua su narración.

– Pero este muñeco de trapo nos va a contar hoy sus comienzos, más concretamente, su nacimiento. Pues estad atentos, aunque es una historia muda su nacimiento repercutió en la vides de otras personas, pero eso es otra historia que no me toca contar a mí.

– Ya estás haciéndote el interesante.

Justo al lado de Psycodelia se enciende otro foco, y en él esta Glamuretex.

– Sé que me echabais de menos, yo me echo de menos cuando no me miro, pero claro, suele ser pocas veces porque como es lógico, normal y de sentido común, yo me miro siempre.

– Deja de llamar la atención y de ser el centro Glamuretex.- el  tono de voz de Psycodelia denota un enfado considerable que intenta, de manera poco fructífera, camuflar de manera elegante y digna de un caballero ingles.- suficiente es tener que cargar contigo en el circo como para que ahora me boicotees.

– Que divertido es estar aquí, lo malo que sea por una condena- dirigiéndose al público alza las manos con una amplia sonrisa- bueno será mejor que me marche o al pobre aburrido de Psycodelia le estallará alguna vena de trapo.

En ese momento el foco de Glamuretex  se apaga y Psycodelia continúa hablando.

– Después de esta absurda intromisión, os pido mil disculpas,  proseguiré con mi relato. Todo comienza mucho tiempo atrás, en una ciudad que comenzaba a prosperar. Un viejo profesor en busca de algo más prepara un regalo para su adorada, pequeña y caprichosa sobrina…
Mientras habla tu mente se va centrando en el objeto del pedestal, ese viejo muñeco de trapo, y poco a poco la voz de Psycodelia comienza q desvanecerse y dar paso a imágenes en tu mente.

Profesor Lumbreras 1

Profesor Lumbreras 1

Profesor Lumbreras 2

Profesor Lumbreras 2

Profesor Lumbreras 3

Profesor Lumbreras 3

Profesor Lumbreras 4

Profesor Lumbreras 4

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A sus Órdenes

Pedestal abeja

Pedestal abeja

¿Os habéis preguntado alguna  vez

Qué suele suceder

Al sólo obedecer órdenes?

Pues en esta historia que se va a contar,

Esa pregunta llegó tarde

Pues las consecuencias  de una obediencia

Ciega y sin preguntas

Suelen ser mortales…

 

En esta colmena muchas historias sucedieron, pero en una ahora nos centraremos.  Suele decirse que con cada acto y situación de nuestras vidas aprendemos algo, pero la pregunta que os planteo es ¿aprenderemos de los actos de los demás viendo sus consecuencias desde atrás?

Como en toda colmena hay una Reina, pero esta es bastante especial, halagos y obediencia es la máxima exigencia. Y sus guerreros lo cumplen lo primero.

 

Antes de la batalla

Antes de la batalla

 

Uno de sus soldados, el más valeroso  y osado, con obediencia ciega salta  a la batalla. El amor por su reina y su colmena le guía en la reyerta y sabe que victorioso saldrá, pero que si muere luchando honrará a su  cometido. No importaba que le mandaran, ni contra quien luchara, siempre era el primero en blandir su espada  y no preguntar nada.

 

Después de la batalla

Después de la batalla

 

Pero todo cambió, un pequeño infortunio a su vida llegó, pues un brazo perdió.  Dolorido y mutilado tras la batalla en su colmena esperaba el reposo, esperaba…  Algo que nunca llegaría ya que el consejo de su reina otros planes tenía.

 

El juicio

El juicio

 

– Ya no vales para tu colmena, por eso te entregamos tu condena. Acéptala sin resistencia, pues por tu valía esta es tu recompensa.

Tras estas palabras unos guardias una botella portaban. De verde esmeralda humeante sin esperanza se la acercaban al siempre leal soldado. Y con la pena en su corazón y una punzada de traición la bebió, y su vida se apagó, dejando su cuerpo inerte de esa valía que tanto le caracterizaba.

 

Dos caminos a elegir

Mirando el mapa tras pedirle que te muestre el camino escuchas una voz familiar:

– No le des tantas vueltas, sólo te marca dos direcciones y además, de las carpas que podría haber solo están abiertas dos o tres.

Alzas la cabeza y de detrás de la señal aparece Glamuretex. Haciendo gala de su porte y su ego se posa ante ti, mirando hacia arriba y a la vez hacia ninguna parte.

Glamuretex

Glamuretex

– El amargado de Psycodelia quiere que sea todo magnífico y a su debido tiempo, está tan preocupado por las normas no escritas que se olvida de disfrutar de la vida. Bueno, sé que me echabas de menos. Lo sé, yo en tu lugar no podría vivir sin mí. Normal soy tan grandioso, magnifico, perfecto, y es normal que me adores, pero tranquilo no se lo diré a nadie.

Tras un breve silencio dramático, el cual intuyes que lo hace para sentirse observado, admirado e idolatrado, Glamuretex vuelve a hablar mientras que camina sin rumbo con paso lento.

– Que yo sepa, están abiertas la carpa morada, naranja y la de colores… Por cierto, voy a hacerte un regalo, será más divertido si lo tienes tú, sobre todo más divertido para mí, ya que eso es lo importante.

Con una gran sonrisa en su cara te entrega un paquete rectangular, cuando alzas la cabeza para darle las gracias te das cuenta de que ya no está.

El paquete que te ha entregado Glamuretex  parece un libro por su tamaño. Cuando decides abrirlo ves una nota que dice:

 Álbum de fotos

Pertenencia de la Carpa Museo

Si por curiosidad me intentas abrir

Avisarte me veo en la obligación

De que ni lo intentes

Pues debes ir

A devolverme al sitio del que una vez fui

En ese momento recuerdas que tienes un mapa, y te preguntas, ¿Qué carpa debería probar?

Carpa Museo

Carpa Sonrisas

Carpa Gominolas

Mapa

Mapa

Algo para recordar

A punto estás de llegar, cuando sin previo aviso él vuelve a aparecer. Ante ti aparece Glamuretex, otra vez con pose de gran diva y mirando sin mirar.

 

Glamuretex

Glamuretex

– Por fin has llegado, con lo que me ha costado engañar a Psycodelia para que no apareciera por aquí. Sabes, entre tú y yo, no nos caemos muy bien- dice Glamuretex entre susurros acercándose a tu oído.

 

Se coloca delante de ti con la mirada puesta en la carpa de colores del fondo.

 

– ¿Recuerdas el paquete que te entregue? Seguro que has intentado abrirlo, bueno no te preocupes, dentro de la carpa podrás hacerlo. Y te preguntarás que hay dentro de la carpa y esas cosas, pues yo, el Gran Glamuretex, te diré un poco qué te puedes encontrar. Es la carpa museo, en ella hallarás  todas la viejas reliquias, lo que no entiendo es cómo no está puesto Psycodelia, eso sí que es una vieja reliquia.- dice Glamuretex entre risas.- En definitiva, ese viejo álbum de fotos lo podrás abrir dentro de la carpa, y seguramente pueda mostrarte mucho del pasado. Además, dentro de la carpa verás viejos carteles que de otra manera no podrías ver, entre otras cosas.

 

Tras un silencio dramático, acompañado de una pose forzada de dramatismo por parte de Glamuretex, continúa diciendo:

 

-Bueno de momento eso es todo, no quiero quedarme mucho tiempo por aquí, ya que Psycodelia no tardará en aparecer y echarme uno de esos sermones del buen hacer y de lo aburrida que puede llegar a ser la vida según las normas. ¡Ah! Perdona eso es lo que entiendo yo, es que llega a ser tan y tan formal el pobre.

 

Tras decir eso se marcha en dirección contraria a la que tú te dispones a seguir.

Carpa Museo

Carpa Museo

Gominolas

Ves en el mapa la palabra gominolas, no sabes a qué se refiere, pero puede que se refiera a una tienda de caramelos.

Carpa Gominolas

Carpa Gominolas

Decides dirigirte a ella y al llegar a un desvío ves que el paisaje comienza a cambiar, pues empiezan a surgir árboles con copas rosas, como si fueran de algodón de azúcar. Avanzar por el camino y no puedes evitar acordarte del cuento de Hansel y Gretel al ver todos esos árboles con esa pinta tan apetitosa y el suelo marrón como si fuese de dulce. Al acércate a la carpa que avistas desde lejos ves que el camino empieza a estar bordeado de bastones de caramelo, es como si fuese el sueño de un niño pequeño, un come todo el dulce que puedas y guárdate algo para después.

En la puerta de la entrada ves un cartel de tela con un par de cartas dibujadas y unas letras que dicen: P. Gominolas. No sabes a qué se puede referir pero aún así decidido, a pasar, cruzas el umbral.

Al cruzar el umbral ves una estancia rectangular, de alto techo de color verde y paredes a rayas verticales verde y gris. En la estancia no hay más puerta que por la que has entrado, ni ventana alguna, solo un gran espejo roto al fondo y un felpudo en el que pone: Bienvenido.

Te acercas al espejo y algo sale lentamente de él, primero una mano enguantada y después una cara de un payaso.

 

Bienvenidos

Bienvenidos

– Bienvenidos seáis, pues yo soy el portero del lugar, y mi labor es dar la bienvenida a todo viajero y visitante que se acerque a este emplazamiento. Mi jefe es un tipo singular, le encanta el dulce por lo que habréis podido observar.

 

Asombrado estas al ver a un payaso de ropas viejas asomarse a través del cristal, solo sacando su cabeza y su mano. A pesar de su aspecto tétrico su actitud cordial no te hace dudar ni dejar esa escena atrás, y te quedas escuchando un poco más.

 

– No seré yo quien os desvele todo el pastel, pues no quisiera ser aquel que la sorpresa estropee. Si queréis disfrutar de las maravillas que esta carpa os puede mostrar tan sólo con una cosa deberéis entrar, y os preguntaréis qué será, es algo fácil, sencillo, algo… que aunque penséis que nunca lleváis, en el fondo nunca dejasteis atrás. Así que por favor, si me queréis acompañar solo a través del espejo debéis pasar, y no temáis, pues no seréis los primeros en hacerlo, ya que otra persona una vez lo hizo, seguro que la conocéis.

¿Sonrisas?

Sigues el camino que te marca el mapa hacia la carpa Sonrisas, no sabes a ciencia cierta qué puede ser, pero como se suele decir, la curiosidad mató al gato.

Carpa Sonrisas

Carpa Sonrisas

Al llegar a tu destino ves una carpa al final del camino, tiene en común el color negro, como en todas las demás que has visto, pero su combinación de colores es con naranja. Cada vez estas más seguro de qué te puedes encontrar dentro de ella. Según avanzas ves un cartel de tela con la cara del domador del circo y su nombre debajo de ella, sin duda tus predicciones estaban en lo cierto.

 

Decides entrar en la carpa naranja. Al pasar ves al Sr. Sonrisas tocando su magnífico violín rodeado de sus pequeñas alimañas a rayas bailando y correteando a su alrededor.

 

 

Bienvenido seáis

Pues os estaba esperando aquí

Y aunque mis amigos están algo nerviosos

Deseosos están de contarnos

Sus pequeñas historias

Que una vez me contaron a mí

 

A mis pequeñas alimañas ya las conocéis

Son mis mejores amigas

Son las que me traen la vida

 

De mis establos a uno ya visteis

Pues el espíritu del bosque se presentó

Aunque su historia no nos contó

 

En esta carpa como podéis observar

Las historias de mis criaturas

Os quiero contar

 

Algunas largas

Otras cortas

Emotivas o preciosas

Pero historias de seres que deseosos están

De contar aquello que vivieron o vieron

 

Aunque mis criaturas vivas suelen estar

La historia que os voy a contar a través del pedestal

Es de una que muerta se haya ya

En su último suspiro su historia me enseño

Y a modo de cuento me pidió

Que la contara al mundo

El Regalo

Ya es por la mañana, y al levantarte ves a los pies de tu cama un pequeño paquete envuelto delicadamente con un papel de regalo a rayas negras y rojas. A simple vista no tiene tarjeta ni pone a quién va dirigido ni de parte de quién va.

Miras a todos los lados de tu cuarto y no ves a nadie más, así que en tu mente la decisión está tomada ya, el paquete para ti es y a abrirlo dispuesto estás.

Al abrir el paquete observas que  en su interior hay un farolillo de metal  y un pergamino enrollado y sellado con cera. El dibujo del sello es un circulo con dos espirales en su interior, una más grande que la otra, y en el momento que lo ves  todo toma forma en tu cabeza.  Es la primera vez que tienes delante ese símbolo pero ya sabes de qué es, es El Circo.

En el fondo de la caja hay una pequeña nota que dice así:

Estos pequeños obsequios son un regalo de agradecimiento

Un farolillo para iluminar el camino

Y un mapa que cambia según nuestro circo

Así pues decides ir corriendo con los regalos al circo, pues esto, piensas, debe ser señal de que está abierto.

Al llegar a la puerta donde días atrás ponía cerrado ahora en su lugar las puertas de par en par has encontrado. Caminas con el farolillo en la mano y poco a poco empieza a emitir una tenue luz  según vas caminando.

Llegas a la carpa de rayas negras y rojas, la que conoces como la carpa principal. En su interior no ves nada, salvo una puerta al final de la pista. Decides caminar hacia la puerta y en mitad de camino el farolillo comienza a brillar. Observas que en su interior una vela está y con su llama indicando hacia la puerta el camino que has de tomar.

Al pasar por la puerta sales a un patio circular en el cual encuentras una señal en el centro, una puerta que parece dar a ninguna parte y dos caminos que tomar:  Zona 1 y Zona 2.

Patio Central

Patio Central

No sabes que camino elegir, pues la decisión es aún mayor ya que no sabes qué puedes encontrar en cada camino, y el farolillo con su llama no te indica ningún camino a seguir. En tu posición decides abrir el mapa, para ver a dónde puedes ir, pero para tu sorpresa vacio está, salvo por una frase que escrita en tinta roja dice:

Para saber donde quieres ir sólo tienes que preguntar

No se te ocurre que preguntar, sigues sin saber lo que el circo te puede enseñar, así que una pregunta pasa rápida por tu cabeza a modo de respuesta a la incertidumbre.

¿Qué es lo que el Circo me puede mostrar, al elegir cualquiera de los caminos que me acabo de encontrar?

Al formular esa pregunta ves como en el mapa empiezan a aparecer unas manchas de tinta negras y rojas que se van moviendo. Pasados unos segundos ves en unas letras rojas y parte del mapa dibujando en tinta negra.

Aquí tienes lo que está preparado

Aún que solo hay dos caminos preparados

Observa que los dos están muy separados

Y de todas estas carpas

Solo dos están abiertas

Ahora sólo queda saber a dónde quieres ir…